
Decís orgía y gritan pornografía. Claro, si esas palabras en nuestra sociedad tan mojigata calan hondo. Dentro de todo el haber compartido conmigo estar a quince centímetros de la realidad, fue tú voto de confianza. ¿No la pasaste tan mal? O sí…
Por ahí escuche que la marihuana hace mal, es muy mala, te hace ver otra realidad. No se si todo esto que vivo día a día es tan real.
Palabras sin sentido y la clara convicción de que el planeta tiene una fecha de vencimiento. Solo quedará lo que se logre salvar, lo más probable es que terminemos como en el planeta de los simios, viviendo en una realidad que no creemos que puede ser la nuestra y lo peor de todo es que nunca nos fuimos de casa.
Por ahí escuche que la marihuana hace mal, es muy mala, te hace ver otra realidad. No se si todo esto que vivo día a día es tan real.
Palabras sin sentido y la clara convicción de que el planeta tiene una fecha de vencimiento. Solo quedará lo que se logre salvar, lo más probable es que terminemos como en el planeta de los simios, viviendo en una realidad que no creemos que puede ser la nuestra y lo peor de todo es que nunca nos fuimos de casa.
¿Realmente estamos solos? No lo creo. El haber compartido aquellas noches enredados entre las sabanas de quien sabe y hacer que dormíamos, para darnos los respectivos buenos días cada vez que habríamos los ojos, me hizo pensar que la soledad no es simplemente el no tener alg
o de que aferrarse, es más fácil de sobrellevar, ya que el solo hecho de no haber tenido a nadie ahí, tu ser no se acostumbra a la compañía de alguien más. Entonces nunca estuvimos tan solos, sino que poco acompañados. Se entiende….
Con la sincronización de una coreografía de Brodway llegaste al igual que yo. Sabes que siempre seguí la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón…
o de que aferrarse, es más fácil de sobrellevar, ya que el solo hecho de no haber tenido a nadie ahí, tu ser no se acostumbra a la compañía de alguien más. Entonces nunca estuvimos tan solos, sino que poco acompañados. Se entiende….Con la sincronización de una coreografía de Brodway llegaste al igual que yo. Sabes que siempre seguí la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón…
De pronto se escucha el rechinar de una puerta y Marcelo deja de dibujar palabras en un cuaderno a líneas. Nadie aparece del otro lado, él ni se inmuta ante la idea de que alguien lo observe, es más a veces parece gustarle. Cierra el cuaderno y piensa que es mejor que dejar de escribir y dormirse, pues su reloj de pared marca que son las cuatro de la mañana. Él no se quiere dormir; tiene ganas de salir corriendo por las calles de la ciudad y ver como las luces pasan raudamente a su carrera.Cuatro y cuarto y Marcelo sale sin titubear, esta vez no corre, camina lentamente y sabe que él no es un extraño en la ciudad, la conoce, no es como la muestran en los diarios de la capital, es mucho peor y más a esa hora.
Llega a la esquina y enciende un fasito para despistar y sigue su caminata a cualquier lugar que lo libre de todo mal. Ya lejos del barrio comienza el desfile de zombis conocidos para Marcelo. Ahí está la mina embarazada que no para en toda la noche de fumar turri ¿Qué culpa tiene el bebe? Se pregunta Marcelo, porque sabe que las consecuencias se las llevará el pobre nonato. Un fuego se enciende en su pecho y los fantasmas de cada noche empiezan a rondar nuevamente por su cabeza, el sabe que la última tonaríl la tomó cerca de las doce de la noche, el frasco está vacío y la furia a flor de piel.
Camina un par de metros y le pregunta a la tía que si está bien dos por mil doscientos, la tía sabe que a esa hora no está nada de mal la plata, aparte con la venta mata lo que le queda y se puede ir a “dormir” tranquila. Como cada noche la señora dealer de poca monta le entrega el dinero de las ventas a la obesa y pelirroja dueña de la agencia de juegos, la cual hace años que les “presta ropa” a los pilotillos.
Luego de su última venta la tía queda algo extrañada, ya que si bien Marcelo es habitué, nunca lo vio fumando o comprando turri, para ella será un nuevo cliente más.
En dieciocho con Latorre, Marcelo divisa a la mina embarazada. Camina un poco
más y cuando esta a unos diez metros ella se siente que la miran, luego de la profunda seca que le pega a la lata, balbucea un para de palabras que Marcelo no logra entender, se acerca un poco más y comprende lo que la mina le propone. Sintiendo que la furia crecía más y más, el acepta y juntos se van.
Cuando la mina pensó que tenía un nuevo compañero de fumarola, Marcelo corta la yugular de la fumona, sintiendo que por fin liberó aquella vida que no había visto la luz. En la penumbra de la noche el vengador sin sentido retorna a casa, apretando en su siniestra la promo de mil doscientos.
más y cuando esta a unos diez metros ella se siente que la miran, luego de la profunda seca que le pega a la lata, balbucea un para de palabras que Marcelo no logra entender, se acerca un poco más y comprende lo que la mina le propone. Sintiendo que la furia crecía más y más, el acepta y juntos se van.Cuando la mina pensó que tenía un nuevo compañero de fumarola, Marcelo corta la yugular de la fumona, sintiendo que por fin liberó aquella vida que no había visto la luz. En la penumbra de la noche el vengador sin sentido retorna a casa, apretando en su siniestra la promo de mil doscientos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario