30 de agosto de 2007

Algo de aquella vez

....Y caminaron hacia la casa abandonada, luego de que la risa cómplice se apoderó de ambos. No era la primera vez que ambos reian, de hecho más de alguna vez pasaron de la risa al llanto, claro sólo por los miedos de ella, que él provocaba, para luego volver a reir, gemir, sudar, resfiarse y tomar té con miel...

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