
Como escasea en dieciocho y nadie hace nada, como si se pudiera hacer algo, eso punterillos que no se lo pasan a los pilotillos. Están esos pilotillos que solo venden polvillo y la marihuana brilla por su ausencia. Sería agradable sostener un reunión con los encargados de la distribución de los cañitos y decirles ¿Que onda men?, ¿Por que la ocultan? Ja.
Hace ya varios días que uno trata de abastecerse, sobre todo en fechas tan especiales como las Fiestas Patrias…tiki-tiki-ti. Hace poco me enteré que un conocido también fuma cañitos y que tiene una good hand, por lo menos eso dice él. Todo el mundo se jacta de tener las mejores manos de la ciudad y cuando uno le pregunta que onda con dar el datillo, te salen con esa ya re-contra usada frase cliché "nooo!, estoy chantilly", que quiere decir que el loquito puro ya dejó de fumar. ¡Chuk Norris! Dirían por ahí. Lo mismo ocurre cuando se le pide a alguien que saque.
La coca y la pasta deberían de escasear, no los cañitos. No hay nada mejor que antes, durante y después de preparar los asaditos; anticuchitos, empanaditas y todo el vituperio dieciochero fumarse un cañito, en su preferencia chilenito, o sea de casa, bien verdecito y resinoso, con los cristales de THC brillando y pidiendo a gritos ser rolado y quemado. Al parecer nada de eso ocurrirá, por lo menos en estos días.
Como huaso en rodeo…al aguaite…



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